MELASMA, HIPERPIGMENTACIÓN DE LA PIEL EN ZONAS EXPUESTAS AL SOL 

MELASMA, HIPERPIGMENTACIÓN DE LA PIEL EN ZONAS EXPUESTAS AL SOL 

El melasma (hiperpigmentación de la piel en áreas expuestas al sol) afecta a un alto porcentaje de la población de ambos sexos, siendo más frecuente en las mujeres.

Se manifiesta como manchas color café claro a oscuro, tono grisáceo y en muchos de los casos con componente rojizo. 

En piel de la cara se localiza en frente, dorso nasal, espacio naso labial (área del bigote), pómulos y región mandibular.  Afecta también el área del escote, la parte lateral del cuello y puede aparecer en el dorso de antebrazos.

Su presencia tiene relación con el aumento en el depósito de melanina (pigmento responsable del tono de la piel) desencadenado por el estímulo de la luz ultravioleta (LUV) y/o efecto hormonal.

El primero, exposición al sol, actúa estimulando la producción de más pigmento en el melanocito y desde estas células se distribuye al resto de células de la epidermis (capa superficial de la piel) aumentando el tono de la piel.  Ante un estímulo frecuente y repetido, dicho pigmento se va quedando depositado en la piel, alcanzando capas más profundas hasta hacerse permanente. 

En el caso hormonal, se ha encontrado que los anticonceptivos orales y las hormonas que se producen durante el embarazo, estimulan el sistema de producción de melanina, llevando a depósitos de pigmento en las áreas mencionadas, que en el post parto pueden mejorar, pero con los anticonceptivos, muchas veces persisten a pesar de su suspensión.

En el caso del melasma, lo más importante es su prevención, la cual se alcanza, con el uso juicioso del protector solar, con lo cual, la LUV se refleja y dispersa al llegar a la piel, permitiendo sólo el paso de un porcentaje de dicha radiación y de esta forma evitando un estímulo sobre el sistema productor de pigmento.  Además, se recomienda evitar exposición directa y prolongada al sol en las horas en las cuales éste se encuentra perpendicular a la tierra y por lo tanto alcanza una mayor intensidad (entre las 10:00 a.m. Y 2:30 pm), usar ropa y accesorios con protección solar y repetir el protector solar cada que se salga del agua en caso de playa o piscina, cada que se seque la piel con toalla o cada dos horas aproximadamente mientras haya exposición directa al sol y sudoración excesiva.

Con estas medidas, además de prevenir la pigmentación anormal de la piel, se está previniendo la acumulación progresiva de radiación en la piel que a largo plazo conduce a daño celular y aparición de otros cambios como envejecimiento prematuro de la piel, lesiones pre malignas y malignas.

En el caso de la influencia hormonal, durante el embarazo se recomienda intensificar las medidas de protección contra el sol.  Y al usar un método hormonal anticonceptivo, asesorarse acerca del uso de aquellos que tienen menos carga hormonal.

Una vez aparece el melasma, el tratamiento, además del protector solar, involucra otros productos útiles para la disminución de la intensidad del pigmento y la prevención de extensión de éste.

Los antioxidantes por vía oral y/o tópica, actúan directamente sobre los radicales libres generados en la piel por efecto directo del sol y que favorecen producción y depósito de pigmento, así como daño en la textura y apariencia de la piel.

Los despigmentantes que, dependiendo del tiempo de evolución del melasma, la extensión y la intensidad, actúan disminuyendo la producción y depósito de nuevo pigmento y barriendo excesos de éste.

Además, existen sustancias que, ingeridas por vía oral, disminuyen el daño generado por el sol y reparan las células previamente dañadas.

Se recalca la importancia de la prevención, ya que una vez se tiene melasma, este tiende a presentar exacerbaciones durante la vida y requiere tratamiento permanente.